Obesidad y depresión, dos caras de la misma moneda

Uno de los factores que explica esta asociación, según el experto, es el hecho de que los pacientes deprimidos tienden a descuidar su aspecto físico: “No siguen ningún tipo de dieta ni realizan actividad física” lo que provoca un aumento de peso y “entrar en un círculo difícil en el que ambas enfermedades se retroalimentan”.
Para evitar la asociación entre ambas patologías, Roca señala la importancia de llevar un estilo de vida saludable: “Seguir el estilo de la dieta mediterránea, que disminuye el consumo de carnes e hidratos de carbono en beneficio de más alimentos vegetales y grasas monoinsaturadas; aumentar la actividad física a diario; cuidar el sueño; tener una óptima red de apoyo social; y realizar intervenciones psicoeducativas para mejorar la adherencia a un estilo de vida saludable, son acciones que podrían reducir y prevenir la aparición de nuevos casos de depresión y obesidad».
Depresión y obesidad son dos enfermedades con costes muy elevados a nivel de sistema sanitario y con un gran impacto en la vida familiar y social. Tal y como se ha señalado en el curso, según datos de la Organización Mundial de la Salud, la depresión representa más del 7 por ciento de mortalidad prematura, además de aumentar al absentismo laboral y las hospitalizaciones. En cuanto a la obesidad, la OMS alerta que en 2030 seis de cada diez mujeres y siete de cada diez tendrán sobrepeso, lo que se califica como “una crisis de obesidad de enormes proporciones”.
